jueves, 23 de diciembre de 2010

Amor añejo.

Tus canas seductoras hembra añeja,

Me transportan a la pubertad.

Mimoso me vuelvo; Romántico y febril.

Infantil incluso. Siendo viejo…

Como lo soy, mal visto enjuician.


Anciana amada, déjame amarte.

Paseemos de la mano, igual que antaño.

Igual o todavía más. Lleno de lozanía.

Adolescencia eterna

De nuestro querer sin prudencia.

Tantas veces despilfarrado,

Que su tela, se ha endulzado.


Con todas tus enseñas y mis insignias.

Verdor perpetuo. Verde debe ser verde.

Verde perenne. Dulce verde.

Que tu, que yo; Nos hemos marchitado.

Pero aprovecha esta brecha,

Por donde se escapa lo ridículo,

Y vive este sin sentido,

Que es, tu amor y el mío.


Este verde perenne. Este dulce verde.

Este amor añejo, sin complejos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Los dos.

De rodillas

esperas, tu momento.

De cuclillas

pongo, el acento:

sobre la a,

sobre la e,

y en medio del placer.

Como una perra,

que espera.

Como un oso

nada perezoso.

Como un cruce

extraño.

Entre el placer

y el daño.

Como un: no puedo,

si quiero.

Como un: si quiero,

y puedo.

De rodillas.

De cuclillas.

Nos fundimos.

Fulminados.

Los dos.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Eres.

Quimera amarga. Amargas.

Amargas tanto. Que no oigo.

Ni el tantán escucho. Quimera eres.

Eres…

Un anhelo agrio, áspero, avinagrado.

Pero anhelo al fin y al cabo.

Quimera o anhelo. Anhelo quimeras.

Quimeras o anhelos. Quimeras anhelo.

Eres…

Todo lo que quiero ser. Soy lo que quieras.

No soy nada. Sin mí, no soy nada.

Quieres quimera. Anhelo quiero.

Quiero quimeras. Anhelos quieres.

Eres…

Quimera amarga y amargas.

Anhelo agrio. Soy lo que quiero.

Quieres que sea quimera. Quieres.

Aunque anhelo sigo siendo.

Eres quimera. Yo anhelo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Mi dedo, tu espalda blanca.

Tu culo, mi mano suave.

Mis labios, tus caderas movedizas.

Tus pies, mi lengua húmeda.

Mi deseo, tu amor; cariño.

Tus ojos, mis negras pupilas.

Mis cejas, tus largas pestañas.

Tus labios, mis comisuras; tuyas.

Mis huesos, tus muslos.

Tus miedos, mis mundos.

Mi mañana, tu ayer.

Tú, noche, yo día.

Mi vida tuya.

Tu vida mía.

Tú, vida mía.

martes, 2 de febrero de 2010

Beata.

Niña afable, la vida sale,
Entre tu falda y mi mirada,
En mi ensueño y en tu empeño.
Niña amable, deja que te hable,
De la tristeza de tu pereza,
De la angustia de la distancia,
Ausencia de sujeción por contención,
De pavor al señor que a lo mejor,
Aceptara la relación. Ay!!! beata.

jueves, 28 de enero de 2010

Cielo.


Desde la atalaya del que halla,
La muerte en el suelo y el sepelio.
El duelo sangra en le pañuelo,
Lo mancha de rojo y coso,
Un bordado de desesperado,
Y sin sosiego se hace sueldo,
Jornalero del desconsuelo,
De la vida huida,
De la condena al pasar la frontera,
La tuya se lleva la mía,
En el éxodo hacía ningún término.
Subsisto sin mí y contigo,
Contigo, en el olvido vivo.

Desde el otero donde me encierro,
Por el llano como un daño insano,
Veo pasar el tiempo sin ser dueño,
De lo que obedezco y empeño,
De lo que carezco y extraño.
Y lloro como un niño en vano,
Cansado de que el cielo,
Amanezca perpetuamente azulado,
Deseoso, de morir, e ir a tu lado.

miércoles, 13 de enero de 2010

disparo.


Un disparo
inoportuno y diurno,
como un parto,
espléndido y fantástico.

Una palabra,
salada y amarga.
Como un rasguño,
espada que empuño.

Muerte sincera
donde me espera...
Como un final
sombrío y terminal.

Disparo de palabras
bastas de destinos,
signos de toscos,
de lengua de rudos.

¿He supuesto que te marchas?

martes, 5 de enero de 2010


La guarra,
Se fue a la habana,
No a ver una hermana,
A buscar una banana.

Loco con el amor y solo,
me dejo… con poco,
se lo llevo casi todo,
me dejo, la deuda y el derribo.

Hundimiento de sentimientos extensos,
de palabras necias, extremas, excesivos
delitos, de desamores propensos a fracasos,
de besos falsos, supuestos, ficticios.

Cubana de amor y dolor, sin pudor
recluso del desuso, me dio el honor.
Por génesis de placer se dejo perder,
en el vicio de los deleites carnales.

Perversa devuélveme el riñón, que sin cabeza
y solo por amor, te lo di en una sin razón.
Si quisieras mi perdón, tendrías que regresar
de la inmoralidad, de tu personalidad. A mi pesar.