
Un disparo
inoportuno y diurno,
como un parto,
espléndido y fantástico.
Una palabra,
salada y amarga.
Como un rasguño,
espada que empuño.
Muerte sincera
donde me espera...
Como un final
sombrío y terminal.
Disparo de palabras
bastas de destinos,
signos de toscos,
de lengua de rudos.
¿He supuesto que te marchas?
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