Guerra eternamente virgen, puritana,
Siempre vestida de novia sanguinaria.
Sombras resbaladizas huidas de vidas,
Que siempre con tu frío cuchillo quitas.
Amigos muertos,
Sangre en los suelos.
Cayendo de su nido,
Sin haber nacido,
Jornadas laborales interminables,
De tripas despreocupadamente escampadas,
De muerte… de hombres por hombres,
Muertos por legiones de odio encabezadas.
Resistid.
Redimid.
Que averno.
Que tormento.
Esperanza decapitada por indiferencia,
De existencias menospreciadas por reticencia,
Viento de impavidez empieza azotar con vigor,
Pues parece que la muerte no importa al señor.
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