lunes, 7 de diciembre de 2009

Sexo barato.


Llamen a la ambulancia,
¡apresúrense!
Que al desnudarme,
le ha caído el aliviado tanto,
Que se ha desilusionado,
desmayándose,
Si no me visto, seguirá así,
no se hasta cuando.

¡Apresúrense!
Llamen a la ambulancia.
Que esté,
había vivido en la abundancia.
Nunca había visto una flaca;
guapa, maciza,
Sólo había follado, con gordas...
vacas suizas.

Mejor,
a la ambulancia, no llaméis,
Dejadlo aquí que sufra,
aunque no lo criéis,
Es un hijo del diablo;
quiere sexo barato,
Que sea bueno y estar mucho rato.

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