jueves, 28 de enero de 2010

Cielo.


Desde la atalaya del que halla,
La muerte en el suelo y el sepelio.
El duelo sangra en le pañuelo,
Lo mancha de rojo y coso,
Un bordado de desesperado,
Y sin sosiego se hace sueldo,
Jornalero del desconsuelo,
De la vida huida,
De la condena al pasar la frontera,
La tuya se lleva la mía,
En el éxodo hacía ningún término.
Subsisto sin mí y contigo,
Contigo, en el olvido vivo.

Desde el otero donde me encierro,
Por el llano como un daño insano,
Veo pasar el tiempo sin ser dueño,
De lo que obedezco y empeño,
De lo que carezco y extraño.
Y lloro como un niño en vano,
Cansado de que el cielo,
Amanezca perpetuamente azulado,
Deseoso, de morir, e ir a tu lado.

miércoles, 13 de enero de 2010

disparo.


Un disparo
inoportuno y diurno,
como un parto,
espléndido y fantástico.

Una palabra,
salada y amarga.
Como un rasguño,
espada que empuño.

Muerte sincera
donde me espera...
Como un final
sombrío y terminal.

Disparo de palabras
bastas de destinos,
signos de toscos,
de lengua de rudos.

¿He supuesto que te marchas?

martes, 5 de enero de 2010


La guarra,
Se fue a la habana,
No a ver una hermana,
A buscar una banana.

Loco con el amor y solo,
me dejo… con poco,
se lo llevo casi todo,
me dejo, la deuda y el derribo.

Hundimiento de sentimientos extensos,
de palabras necias, extremas, excesivos
delitos, de desamores propensos a fracasos,
de besos falsos, supuestos, ficticios.

Cubana de amor y dolor, sin pudor
recluso del desuso, me dio el honor.
Por génesis de placer se dejo perder,
en el vicio de los deleites carnales.

Perversa devuélveme el riñón, que sin cabeza
y solo por amor, te lo di en una sin razón.
Si quisieras mi perdón, tendrías que regresar
de la inmoralidad, de tu personalidad. A mi pesar.