martes, 27 de septiembre de 2011

Danza infausta.

Danza infausta que baila
esta pareja pegada a mí. Sin armonía,
melodía ni felicidad. Desde el amanecer
a la oscuridad. Desde el atardecer
al mediodía. Todos los días.
En clave de Do de FA
o de MI.

Soy un bailarín aburrido. Poco distinguido.
Carente de elegancia para este salón-comedor.
Donde en abundancia aventaja la tapia al confín.
La realidad a la quimera. El desconsuelo a la espera.
Sin ritmo, ni compás demoledor.

Me acompaña la tristeza de pareja.
Con música triste, para que conquiste
este valle de alquitrán. Cómo capitán
de este navío espantoso; cuerpo mío.
Tropiezo de infortunios. Renco
de ambas extremidades inferiores.
Ella, viste de luto, sin lentejuelas,
ni escote y con grandes puños.

No hay focos, ni publico,
ni jurado, ni veredicto. Tampoco,
pausa para esta danza infausta
que me toco danzar. Conflicto
de realidades enfrentadas. A espaldas
de la existencia subjetiva. De frente
a la objetiva. Que golpea
sin reposo, tregua ni sosiego,
esta vida mía; cada día y cada vez
menos.


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