martes, 18 de enero de 2011

8.

Uno, dos, cinco, veinte.
He perdido la cuenta.
Cien, doscientos, quinientos.
¿Cuantos días han pasado? Desde el primero.
El más sincero. Ese beso. Perpetuado.
Aún a veces me desnudas. A menudo te desnudo.
Tira de la sabana que me has asaltado la almohada.
Voltea a tu lado o vira a mi encuentro.
Paraliza el despertador. Esté instante.
Muda el despertar. Adormecidos. No hay riesgo.
Hoy no hay peligro. Huele este soplo. Brisa tenue.
Como la luz que se cuela por la celosía.
Celoso de tu camisón me puedo hacer el muerto.
Por un roce, una caricia y un arrumaco. Busco puerto.
Aviso para navegantes. Izad la gavia. Me siento la savia.
Que este momento me sonríe igual,
Igual que tú, lo has hecho, estos últimos ocho años.

jueves, 13 de enero de 2011

Más no es.

Más no es veradad

Que vivir en soledad,

Provoca tristeza cronica.

Más no es cierto

Que mejor tener un puerto

Donde amarrar el cuerpo.

Más incluso innegable

E irrefutable que en la vida.

Estar acompañado es más amable.

Más no es seguro

Que se necesita fuego,

Para un buen puro.

Más no es inconcuso,

Que el amor se olvida,

Si esta un tiempo dilatado,

en desuso.

Más no es certero,

Que la flor del cerezo,

Blanca, acaba también,

en el suelo.

Y no es más verídico,

Que aunque consiga vivir contigo,

Moriré conmigo.

jueves, 6 de enero de 2011

Al alba.

Al alba.

Igual que una gota de agua.

Resbala por mi espalda.

Igual que una gota de veneno.

Resbalo por su seno.

No patino, no patina.

Resbala y resbalo.

Por su seno y por mi espalda.

Se precipita sin prisa.

Abdomen abajo bajo.

Y En silencio; con ruido,

se desliza usando su lengua de tiza.

Nos arrastramos entre las sabanas,

anidadas de insolación.

Nudos y desnudos.

Escondidos de nadie, de nada.

Sofocación del fuego manchado:

con su sinfonía y mí compás.

Al alba.