Niña afable, la vida sale,
Entre tu falda y mi mirada,
En mi ensueño y en tu empeño.
Niña amable, deja que te hable,
De la tristeza de tu pereza,
De la angustia de la distancia,
Ausencia de sujeción por contención,
De pavor al señor que a lo mejor,
Aceptara la relación. Ay!!! beata.